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El escritor e investigador Juan Campos Calvo Sotelo se acercó a Camelle en la tarde del miércoles para ver el lugar en donde fue hallado el cementerio de los náufragos del mercante inglés City of Agra, hundido en 1897 en Arou, y recientemente localizado por un grupo de la delegación en la Costa da Morte de la Real Liga Naval Española. Campos en su libro “Náufragos de antaño” había realizado la mayor investigación sobre este siniestro y tras la visita a los restos se mostró emocionado por “estar sobre la tumba de Jamrach, el más célebre de los náufragos del barco, hijo del mayor tratante de fieras de la época”. Además pudo recoger las versiones de varios vecinos presentes que recordaban el estado de la necrópolis antes de su abandono y destrucción. Campos cree que los datos recogidos llevan a considerar a este enclave como el cementerio del Agra y pide la limpieza del entorno y su revalorización. Uno de los vecinos que se acercaron a la comitiva que estaba estudiando los restos del cementerio indicó que “este foi un cemiterio que se quixo facer para os de Camelle, pero a maior parte é pedra e non valía para enterrar”. Se acuerda de historias “do meu pai que hoxe tería cen anos” y de su propia visión del lugar, “cun valado de más de medio metro de cantería ben traballada, que chegaba ata aos penedos mais altos, era moi longo, e tiña tamén a súa caseta como a do Cemiterio dos Ingleses, pero ao quedar abandonado foron roubándolle as pedras en carros; desde Arou a Traba viñan polas pedras porque eran moi boas e ben feitas”.

Hoy se percibe un lienzo de muro en la cara norte y también por el sur, donde termina el monte vecinal de Arou, ya que el cementerio se construyó al final del mismo, pues el Concello de Camariñas no tenia terreno público. El cementerio pertenece pues al monte vecinal de Arou, aunque fue una obra municipal. También se aprecian las dos losas de la entrada y los cimientos enterrados que delimitan el amplio cercado, con una zona llana y trabajada en el interior en donde los chicos de Camelle jugaban al fútbol. La piedra se elaboró en buena parte en el lugar ya que en uno de los peñascos de la entrada se aprecia el trabajo de los canteros. La tradición oral llamaba al lugar “O Cementerio”. Unos hablaban de la presencia de “unos franceses” enterrados allí, como recuerda Cruz Sánchez la bisnieta del héroe del rescate de los náufragos, Manuel Sánchez Carril, premiado en su día por el Almirantazgo. Otros hablan de “náufragos dun barco”. Hoy el lugar puede parecer alejado y montaraz, pero hace cien años estaba en el camino principal de Arou a Camelle, en un cruce de cuatro caminos; y uno de ellos lleva directo a la zona del Curro, donde habían llegado los primeros cadáveres del Agra. En el Curro también se llegaron a enterar algunos cadáveres de alguno de los numerosos barcos caídos en la zona, así como en las playas. Pero en el caso del Agra no fue así.

La documentación municipal de la época es clara. El Concello de Camariñas construyó un cementerio en el camino de Arou a Camelle para enterrar a seis cadáveres recuperados del City of Agra. El viento sel sur había arrastrado el resto mar adentro, pero es de suponer que en aquel mes alguno mas llegara a la costa. Eran 33 cuerpos. Y en la misma semana dio en Arou el noruego Standard, con otros tres cadáveres. La ley obligaba a los vecinos del lugar del naufragio a velar la costa pata recuperar cuerpos, en este caso les tocaba a los de Arou. Este es el único cementerio que existía en estas dos poblaciones, ya que los vecinos se enterraban hasta 1970 en Ponte do Porto, a 6 kilómetros. Las trazas y dimensiones del cementerio apuntan a un trabajo oficial, en este caso municipal, similar al del cementerio del Serpent, obra de canteros experimentados. Posiblemente lo hizo el grupo que acababa de construir el faro de cabo Vilán, canteros de Pontevedra que en buena parte se casaron e Ponte do Porto, Carnés, Braño.

Desde la noticia de hallazgo numerosos investigadores del naval felicitaron a los descubridores por la noticia y se alegraron de la misma. Así lo hizo el delegado regional de la RLNE José Manuel Pato, o los arqueólogos subacuáticos Manuel Martín Bueno y Miguel San Claudio, que se ofrecieron a colaborar en su recuperación. Miguel San Claudio envió su enhorabuena a los descubridores, y cree que se trata de “un hallazgo muy interesante”, ya que “el tema de los cementerios de náufragos es bastante olvidado; el de los fallecidos en Viveiro del Magdalena, el de los náufragos del Salier, acogen cientos de cadáveres”. Para el historiador, “es un patrimonio que se puede recuperar yo encontré en alguna ocasión topónimos como Agra dos Defuntos, un pequeño terreno dedicado a acoger los cadáveres que arrojaba el mar a la costa”.

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