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Segundo o relato do capitán Nicolás Marcel, integrante do Sexto Corpo do Exército do Mariscal Michel Ney nas Campañas de España e Portugal (1808-1814) e participante nos feitos, nos primeiros días de maio do ano 1809 a meirande parte dos habitantes de Camariñas foi masacrada e a vila queimada ata os cimentos polo invasor francés. Feito tan terrible debería ser obxecto dunha omnipresente lenda popular que recordase aos héroes caídos e o feito recordado permanentemente polos máis vellos do lugar e inmortalizado na toponimia, costumes e festas. Sen embargo, a presencia da Guerra da Independencia no imaxinario colectivo camariñán foi sempre prácticamente nula.

¿Houbo unha repoboación cáseque absoluta da nosa vila despois de que o sanguinario invasor gabacho fose expulsado máis alá dos Pirineos en 1814? ¿Debío procederse a unha reconstrucción física prácticamente total de Camariñas? ¿Temos os camariñáns actuais unha bagaxe de menos de 200 anos nestas benditas terras? ¿Foron os nosos antepasados inmigrantes da nosa propia terra nai? Estas e outras cuestións esperaba poder resolvelas un redactor de camarinas.eu con motivo da conferencia conmemorativa do Bicentenario da Guerra da Independencia na Costa da Morte impartida pola catedrática da Universidade de Oviedo Alicia Lastra na mañá do sábado 27 de xuño na Casa de Pedra de Camariñas e presentada polo profesor de filoloxía da Universidade de Santiago de Compostela Fernando Alonso Romero.

E sen embargo na citada conferencia non se falou prácticamente nada dos terribles sucesos que supostamente haberían tido lugar na nosa vila en 1809, centrándose a charla nas relacións galego-británicas que a invasión napoleónica de 1808 e o conseguinte levantamente popular do 2 de maio provocaron. Xa se sabe: a política provoca estranos compañeiros de cama e tendo en conta que (según Clausewitz) a guerra non deixa de ser senón a continuación da política por outros medios... pois ata Londres se foron uns cantos notables galegos a pedir a axuda da súa Graciosa Maxestade Británica Jorge III para combatir e expulsar do chan patrio a aqueles que ata prácticamente a víspera foran os grandes aliados da Monarquía Española de Carlos IV na loita contra a pérfida Albión.

Con todo, debe alabarse esta inicativa da Asociación Neria que no medio do gran silencio que, nun país de memoria tan endeble (e selectiva) como España e onde o patriotismo español está cáseque  prohibido por decreto, presidío o Bicentenario da Guerra da Indepencia contra os exércitos napoleónicos. Iniciativas que serven para homenaxear sequera mínimamente o sacrificio, valor e heroísmo dun pobo que traicionado polos seus gobernantes e polo que ata a invasión de 1808 fora o seu aliado, decidío enfrentarse en solitario ao exército máis potente do mundo, escribindo páxinas gloriosas de bravura e patriotismo como as de Madrid no 2 de maio de 1808, Bailén, Ponte Sampaio (Pontevedra), Zaragoza, Gerona, Ciudad Rodrigo, Vitoria, etc... ás que segundo o relato do capitán Marcel se sumarían as que o noble, antigo e heroico pobo de Camariñas escribío nos primeiros días do aciago e triste ano do noso Señor 1809. Gloria aos Héroes. 

Relato do capitán Nicolás Marcel


Camariñas, lugar estratéxico pola presenza do Catelo do Soberano, foi onde ocurrío un dos episodios máis tráxicos da guerra na Costa da Morte, polo menos si se atende ao relato do capitán Nicolas Marcel, que formaba parte das tropas ao mando de Soult e Ney. Uno dos capítulos do seu libro (Campañas de España y Portugal 1808-1814 . Ediciones Grenadier) está dedicado ao Sac de Camarinès , o saqueo de Camariñas. O que segue é un extracto do texto orixinal:

"Esta caballería casi había agotado el forraje, y la vuelta de las requisas se hacía tan difícilmente que se envió un escuadrón del tercero de húsares al pequeño puerto de mar de Camariñas, con orden de acelerar la recogida de aprovisionamientos. Este escuadrón, compuesto por 65 hombres, llegó al pueblo por la tarde y fue muy bien recibido, pero, por la noche, 64 caballeros fueron degollados. Solamente uno escapó a la barbarie de los españoles a causa de que, alojado en casa de una viuda a la cual había gustado mucho, fue escondido en un baúl por esta mujer, que había sido informada del proyecto criminal que se había planeado. Se comenzó a temer lo peor cuando el húsar que huyó de la masacre llegó contando el asesinato.

El general Marchand hizo partir inmediatamente a nuestro batallón a las órdenes del comandante Duthoya, uno de los más valientes oficiales del Ejército, cuyo desinterés era conocido. Llevaba órdenes de, luego de haber comprobado la veracidad de los hechos, quemar todo el pueblo y pasar por las armas a todos sus habitantes.

Nuestros soldados que estaban sin impedimento y podían maniobrar con rapidez, cortaron la retirada a la mayor parte de los insurgentes y todos fueron pasados a la bayoneta, incluidos mujeres y niños, no hubo cuartel para nadie.

Entramos en el pueblo y vimos un foso al que habían sido tirados los 64 húsares. ¡Imaginad el furor de nuestros soldados! Creo inútil describir los horrores que cometimos ese aciago día. Los ejecutamos a todos a la bayoneta, mujeres y niños incluidos; no hubo clemencia. A pesar de las lágrimas y de las súplicas, hombres y mujeres -y éstas después de haber padecido toda clase de ultrajes- fueron immolados. Con excepción de algunos ancianos y algunas mujeres, todo el mundo se había marchado de Camariñas. La villa fue sometida a pillaje y se plantó fuego en varios sitios .

Algunos infortunados habitantes, que no habían querido abandonar las moradas de sus antepasados, se habían escondido en los hórreos: las llamas los expulsaron de allí. Los soldados se servían de ellos para llevar su propio botín al campamento, pero todo esto no retardaba más que un instante el fin de sus vidas."

Pese aos detalles que aporta, a falta dunha versión alternativa impide evaluar con rigor todo o ocurrido, sobre todo as consecuencias futuras destes sucesos de 1809. ¿Tal vez supuxeron a chegada á vila de novas familias, procedentes de portos como Cariño ou Noia, para garantizar a pervivencia da mesma? ¿A desaparición duns apelidos e a aparición doutros? Así, a modo de exemplo, cabe citar o apelido Campaña, de extendida presencia sobre todo na vila de Camariñas e que sería traído entre finais do século XIX e principios do s. XX por tres irmáns chegados ao porto camariñán dende Ribeira.

 

Comentarios   

Beldoña
-1 # ¡¡¡ HONOR A NUESTRA GENTE !!!!Beldoña 24/09/2009 22:03
GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN CAMARIÑAS

Después de haber leído un poco atónito el relato expuesto magistralmente por la Redacción de Camarinas.eu, en relación a los acontecimientos acaecidos en nuestro pueblo en el año 1809, no puedo menos que salir al paso en defensa del honor y buen nombre, por la parte que me toca, de nuestros antepasados, victimas de la barbarie de las tropas napoleónicas.
Me ha llamado la atención el relato que recoge en su diario de batalla, de forma totalmente interesada, el devenir de unos hechos, presentando a los moradores de nuestro pueblo, como una gente salvaje y traidora, cuando la realidad, fue totalmente distinta a la narrada por aquel oficial de Napoleón.

Si en Camariñas, bajo el reinado de Fernando VI y Carlos III, se había levantado el Castillo del Soberano, fue, precisamente, para defenderse de las hordas salvajes que por mar, era hostiga la villa. No eran nuestros ancestros los invasores, sino que los rufianes, nos obligaron desde siempre a defender y a reprimir las incesantes acometidas de nuestros enemigos.
Si esto ocurría por mar, tuvieron que venir también, para colmo, por tierra, Napoleón y sus secuaces, trayendo hasta el mismísimo Finisterrae, al igual que en el Siglo I ,lo hiciera el romano Decimo Junio Bruto, sus invasiones..
Habia un precedente de lo que pronto iba ocurrir con los habitantes de Camariñas, el mismo año de 1809.Fueron las reales villas de Cee y Corcubión que habian sido objetivo primero, de pillajes y desmanes por parte de las tropas del general francés Marchand,…Y,ant e lo aconteciendo, se organizaron e improvisaron focos de resistencia, apoyados por marinos ingleses que facilitaron armas a los insurgentes. De poco sirvieron , pues en frente, tenían al más poderoso ejército del planeta de la época.

Relata el Capitán Marcel que el pueblo de Camariñas había acogido “amablemente” a sus predecesores al atardecer y que, luego, por la noche, degolló a 64 de sus hombres…” Naturalmente que somos hospitalarios y amables, pero con quienes nos ofrecen paz y amistad, y no con quienes nos roban, nos avasallan y nos maltratan.

Nuestras gentes no degollaron ni a mujeres ni a niños indefensos, ni fueron a sus casas a rapiñar como lo hicieron ellos. Los nuestros defendieron lo suyo, como siempre lo habían hecho.
Y, aunque su osadía, les salió cara, de lo que sí podemos estar orgullosos, es del valor, la heroicidad y el honor de unos mártires de la Independencia, escrita con la sangre de nuestros antepasados.

Antonio Puertas
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