O coñecemento da historia e do pasado das colectividades humanas, dos seus fitos, xestas e despropósitos, concrétase como ineludible á hora de construir futuros. Un coñecemento auténtico, enténdese, non veña a ser como esa construcción de patrañas inauditas erixidas durante os derradeiros 40 anos polo nacionalismo racista e supremacista catalán con vistas a proporcionar o basamento teórico sobre o inventar un proceso de enxeñería social. O anterior non pode acontecer naqueles territorios (Camariñas, a Costa da Morte) que contan con historiadores da solvencia e pulcritude do noso querido amigo Rafael Lema, alguén que sobre a base de esforzo, obxectividade e análise labrou unha traxectoria de renome nos máis diversos eidos da ciencia historiográfica. No presente capítulo, ca súa concreción e sabiduría características, rememora un dos maiores desastres en canto a destrucción de patrimonio do noso concello. Onde calquer suposto historiador chalado catalán non dubidaría en culpar dos seus ridículos históricos ao Estado centralista e opresor Rafael evoca causas, realidades e consecuencias. Un traballo pulcro, detallista e obxectivo, inapelable e crudo para saber de ónde vimos e cómo evitar erros no futuro.

LA DESTRUCCION DEL PATRIMONIO EN PONTE DO PORTO por Rafael Lema


Recientemente un artículo ponía en valor el puente medieval de Ponte do Porto a nivel gallego, ya que no solo es el mejor ejemplar de este tipo en la Costa da Morte y Bergantiños sino el más antiguo conservado, pese al nulo conocimiento y olvido de esta joya gótica. Esto nos trae a la memoria el despojo del patrimonio de nuestra parroquia desde la segunda mitad del siglo XX. Ponte do Porto, más que ningún pueblo de la Costa da Morte, perdió elementos patrimoniales de una forma imperdonable. Una iglesia románica, la de San Pedro da Grixa, y la capilla barroca de San Roque y Guadalupe, sita en el campo de San Roque. Ambas demolidas en 1954 por el entoces párroco Silvino del Río porque "non quería manter dos tellados" para construir una horrible masa de cemento, con donativos del pueblo. Pese a ello, el templo actual conserva una rica imaginería barroca y del siglo XIX, y piezas de orfebrería barroca y neoclásica de grandes maestros como Blas Espín, Gerónimo de Lema, Miguel de Vaamonde. Ponte do Porto fue patria de artistas ilustres, afincados aquí, como los plateros Blas Espín o Manuel Espín y el cantero Manuel Gamallo. En 1954 el cardenal de Santiago de Compostela don Fernando Quiroga Palacios bendecía solemnemente la nueva iglesia en una jornada festiva que sin embargo a los ojos de hoy nos resulta una fecha trágica. Solo conservamos las viejas fotos del pasado perdido.

Entre las destrucciones del patrimonio figuran la desmembración del puente medieval, al que le faltan los pretiles desde 1937, y en 1988 le colocaron una masa de hormigón. Numerosas casas típicas, la rectoral del siglo XVI; algunas casas blasonadas como las de Porto, Barrosas o Dor. El asfaltado de un tramo de calzada romana y más tarde camino real. El abandono y ruina del mayor grupo de molinos de rio de la comarca. Restos de arqueología industrial: aserraderos, alfolís, pesqueiras o ferrerías desaparecidos. El puente de piedra sigue en pie, con sus cuatro arcos (dos románicos y dos góticos), pese a haber sufrido agresiones en su estructura, en la plataforma superior, para su ensanchamiento debido al tráfico rodado. El puente lo debemos adscribir al siglo XIII, construido probablemente tras la vista de un rey que estuvo de visita en nuestra parroquia y la atravesó al ir de Cereixo a Xaviña, Alfonso IX en 1228.

Imaxe dunha procesión porteña das primeiras décadas do século XX

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